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Puerto Catarroja

Qué hacer en Catarroja

Estamos en Catarroja, un municipio de la comarca de l’Horta Sud situado a tan solo 7 kilómetros de Valencia. Quizá esta cercanía le haya restado turistas a favor de otras más lejanas de la capital o con más renombre, a pesar de ser una ciudad que merece, al menos, una visita. Está perfectamente comunicada con Valencia, ya que al tradicional acceso por el Camí Real de Xàtiva se han sumado en los últimos años los de la Pista de Silla, la autovía de Torrent y la Avenida del Sur, además del tren y el autobús.

L’Albufera

Una de las principales razones por las que deberíamos visitar Catarroja es porque parte de su término municipal está bañado por las aguas del Parque Natural de l’Albufera, un hecho que marca el paisaje con el que nos encontraremos. Por una parte tenemos el lago con sus barcas, el puerto y la pesca; y por la otra, están la huerta y la marjal. Los naranjos, pero sobretodo el arroz, son los dos cultivos más importantes así que en nuestro paseo por Catarroja veremos campos de naranjos y arrozales.

Otra de las consecuencias de la influencia histórica de l’Albufera sobre Catarroja la encontraremos en la cocina. Estamos en la cuna del all i pebre, uno de los platos más tradicionales de Valencia, un guiso que se prepara a base de anguilas de l’Albufera y patatas. En el puerto también se celebran regatas de dos de los deportes autóctonos menos conocidos: la vela latina y la barqueta a perxa, modalidades que nos recuerdan la forma tradicional de desplazarse por el lago antes de la aparición de las embarcaciones a motor.

Patrimonio

No nos movemos del Puerto de Catarroja para contemplar las casas Sulema, Baina y Primitiva, tres de las pocas casas históricas que se salvaron de los años de especulación urbanística y siguen en pie, aunque solo Casa Sulema conserva esa singularidad de antaño. En el barrio de les Barraques está la Iglesia arciprestal de Sant Miquel, que guarda una curiosa historia ya que los propios pescadores fueron los que sufragaron su restauración en el siglo XVII, una obras que acabaron en 1701.

Catarroja cuenta con un importante patrimonio civil que no debemos perdernos. Por ejemplo, la Casa Palacio de Vivanco, un edificio de mitad del siglo XVIII, en el que se combinan el neoclásico de su fachada con una decoración barroca tardía. Detrás de este edificio está la por entonces incipiente burguesía comercial catarrojense, que necesitaba un espacio para comerciar aceite, vino o seda.

Seguimos en el mundo del comercio pero avanzamos dos siglos hasta 1926, cuando se construyó un Mercado Municipal que tampoco debemos perdernos. Es un gran edificio de planta rectangular con las esquinas achaflanadas al que podemos acceder desde seis puertas diferentes. Nuestra última recomendación en este capítulo es el Puente del Barranco de Chiva, que une Catarroja y Masanassa por la Carretera Real desde 1767. Está hecho con piedra picada, tiene una altura de 30 palmos y cuenta con cinco arcos.

Casa Vivanco Catarroja

Museos

A la hora de hablar de museos destaca por encima de todo el Museo de Etnología de la Diputación de Valencia, que tiene el objetivo de recuperar, estudiar y difundir el patrimonio cultural valenciano. Una vez más, l’Albufera se cruza en nuestro camino ya que en el Museo de Etnología se han recogido las diferentes técnicas y vivencias que los habitantes del entorno de l’Albufera han experimentado a lo largo de los años.

El cultivo del arroz, la pesca y la caza, las embarcaciones o las actividades económicas de la zona son algunos de los aspectos que nos ayudarán a conocer mejor la importancia histórica que ha tenido l’Albufera para los valencianos. Además del Etnológico, en Catarroja también encontramos el Museo de Escultura de la Escuela de Artes Plásticas de Catarroja, que cuenta con una exposición permanente.

Fiestas

Acabamos nuestra visita a Catarroja con las fiestas, seguramente la mejor ocasión para conocer las tradiciones catarrojenses. El año empieza con la Fiesta de Sant Antoni el 17 de enero, en la que no pueden faltar la bendición de animales y carruajes; y como no podía ser de otra forma las fallas tienen un gran arraigo en esta localidad que cuenta con ocho comisiones. El último fin de semana de abril se celebra el mig any de moros i cristians, y se instala un mercado medieval en el casco histórico.

Sin embargo, el plato fuerte son las Fiestas de Sant Miquel, la última quincena de septiembre, que vienen precedidas por las Fiestas del Santísimo Cristo de la Piedad la semana anterior. Para Sant Miquel (29 de septiembre) se celebran las entradas de moros y cristianos, que cada año atraen a más personas. Además de todas estas fiestas, se organizan actividades en Navidad, para la Virgen de Agosto (15 de agosto) o la Inmaculada (8 de diciembre).

Más información: Federación Valenciana de municipios y Provincias

Fotos: Francisca Samblas Rivas y Tadeo