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Muixeranga Algemesi

Fiesta de la ‘Mare de Déu de la Salut’ en Algemesí, un Patrimonio de la Humanidad

El municipio valenciano de Algemesí se prepara un año más para celebrar sus fiestas más emblemáticas, las de la Mare de Déu de la Salut, que se celebran los días 7 y 8 de septiembre de cada año. Éstas reúnen a más de 1.400 personas sólo si contamos a los participantes de las diferentes representaciones teatrales, danzas y espectáculos que se realizan en los cuatro barrios históricos de la localidad: Valencia, La Muntanya, Santa Bárbara y La Capella.

Sin duda, el máximo reclamo turístico que ha convertido esta fiesta en Patrimonio de la Humanidad es la Muixeranga, un representativo ejercicio que supone un símbolo inequívoco de la fiesta y la ciudad. Se trata de construcciones de torres humanas que configuran una de las tradiciones mediterráneas que Algemesí ha conservado viva. Las primeras manifestaciones documentales apuntan a que fue alrededor de 1723 cuando empezó este arte cuya práctica, en la actualidad, incluye un baile preliminar donde los componentes de ponen en dos filas. La muixeranga propiamente dicha consiste en alzar torres humanas entre las que figuran la renombrada Alta, el Pinet y otras modalidades más inusuales, así como figuras plásticas realizadas por los muixaranguers.

Pero estas fiestas no solo destacan por la muixeranga. Durante la festividad los participantes llevan a cabo otros tipos de bailes como, por ejemplo, el de Els Bastonets, una danza guerrera que aparece en muchos pueblos valencianos y que conecta la fiesta con las tradiciones más ancestrales. Al sonido del tabal y la dolçaina, los 8 componentes del baile escenifican una lucha con bastoncillos y planchas.

La Carxofa, otro de estos bailes típicos, está considerada como la danza de las tejedoras, una profesión muy presente en el municipio durante el siglo XVII. En ella un niño porta un palo que termina en algo parecido a una alcachofa y que acaba abriéndose al final de la procesión saliendo de ella una paloma blanca.

Además de otros muchos bailes, también se realizan diferentes procesiones que van desde la Basílica Menor de San Jaime hasta la Capella Troballa. Breves obras de teatro y cantos de coros locales se unen con las danzas y torres humanas que dan vida al pueblo durante estos días. Es la participación vecinal la que asegura la continuidad de estas fiestas ya que todos los vestidos, ornamentos y accesorios de las festividades se confeccionan artesanalmente y las partituras musicales se transmiten de generación en generación.

Foto: Pabletegil