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Bous al carrer

Bous al Carrer, tradición valenciana por excelencia

Si hay algo característico en las fiestas de los pueblos valencianos durante el verano es, sin duda, la presencia de los Bous al carrer (Toros en la calle). Imagínate corriendo junto a cientos de personas delante de unas vaquillas a través de las calles del pueblo, las cuáles serán tu único método de guía, con el objetivo de completar el recorrido sin un rasguño. Esta inyección de adrenalina es lo que te espera año tras año en uno de los actos taurinos más importantes de la Comunitat Valenciana.

Disfruta de una de las tradiciones más arraigadas de la provincia y más extendido, ya que un solo fin de semana pueden coincidir más de 11 pueblos con esta fiesta. La mayoría de municipios de la provincia de Valencia aprovechan sus fiestas patronales para incluir unos días de bous al carrer. Además, funciona como reclamo turístico, ya que mucha gente aprovecha el verano para recorrer diversas localidades y no perderse ni un solo día de esta fiesta taurina.

Vive la pasión de esta multitudinaria fiesta junto a  los diversos grupos de ‘festeros’. Estos se encargan de organizar la fiesta con la contratación de las vaquillas, el alquiler de las barreras, la búsqueda de personal de seguridad… En definitiva, hacen lo posible para que todo esté listo y que tanto los vecinos del pueblo como los que vienen de visita disfruten al máximo de los días de fiesta.

Un dato relevante de los últimos años es el aumento de las medidas de seguridad que garantizan la protección de los participantes. La idea es que el máximo número de personas puedan disfrutar del acto, pero sin correr ningún riesgo. Además, desde que se creó la Federación de Peñas de Bous al Carrer esta popular fiesta está todavía más unida, puesto que su función principal es mantener informadas al resto de peñas para cumplir con  la normativa y los requisitos necesarios.

Si quieres añadirle un punto de emoción a tu aventura festiva, puedes probar una de las variantes más famosas del litoral levantino: el Toro Embolado. El fuego es el elemento sorpresa de esta práctica, ya que dos bolas de fuego incorporadas en las astas del toro se suman a la experiencia de correr ante el animal. Un estilo que, además, conlleva todo un ritual para la colocación de dichas bolas inflamables, el cual necesita de la participación de varias personas y supone un honor para  el mozo que las instala. En este caso, la protección es todavía más exhaustiva precisamente por la dificultad del fuego.

Caja bous al carrer

La adaptación del pueblo a las fiestas es fundamental, por lo que los vecinos cuya vivienda se encuentre dentro del recorrido deben asegurar su casa para evitar cualquier riesgo. Además de colocar vallas alrededor del camino para delimitarlo bien, se montan también unas barreras de hierro con forma de jaula que sirven como resguardo de emergencia para los participantes. Sus barrotes son más estrechos que el toro, pero lo suficientemente grandes como para que quepa una persona.

No obstante, si no eres de los aventureros y prefieres “ver el toro desde la barrera” – como se suele decir popularmente – en las plazas donde generalmente finaliza el recorrido, se instala también otra estructura compuesta por dos zonas: una grada superior para los que sólo quieran contemplar el espectáculo, mientras que la parte inferior se queda hueca y protegida con barrotes para que los mozos se resguarden.

Son días donde tradición, fiesta y buen ambiente se unen para disfrutar al máximo de esta celebración que consigue reunir periódicamente a cientos de aficionados y curiosos que no quieren perderse uno de los eventos más importantes de su localidad.

Fotos / David Vega Fotografia y Wikimedia