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Agua

Aguas minero-medicinales de Bellús

Menos de 400 habitantes forman la localidad valenciana de Bellús que encontramos en la comarca interior de la Vall d’Albaida. Este pequeño municipio, rodeado de la popular Serra Grossa y el río Albaida, es conocido especialmente por sus aguas minero-medicionales. Sin embargo, debido a la antigüedad de su uso no sabemos exactamente las fechas en las que empezó a utilizarse el agua con finalidades terapéuticas y curativas. De hecho, hay quienes dicen que podría remontarse incluso a la época romana o árabe.

Las características minerales de las aguas las convierten en buenas aliadas de dolencias como el reuma, la artritis y otras inflamaciones, trastornos digestivos o litiásicos (formación de cálculos), algo que atrajo años atrás a muchos interesados hasta sus inmediaciones para beneficiarse de las propiedades de este agua que brota a unos 28ºC de la llamada fuente d’Alfama, que en árabe significa ‘baño caliente’ o ‘aguas minerales’.

En Bellús se puede visitar su iglesia, conocida con el nombre de Santa Ana o el Palacio de Bellvis. También sobresale, por la magnitud de la obra, el Canal de Bellús a Xàtiva que recorre el río Albaida hasta su llegada a la capital de La Costera. A lo largo de este canal la construcción se sostiene sobre grandes arcos o las denominadas ‘arcadetes’, entre las cuales ‘les Arcadetes d’Alboi’ están consideradas Bien de Interés Cultural.

El Balneario de Bellús

A pesar de que hoy en día no podemos contar con él ya que fue demolido, se sabe que en la década de los años 70 el Balneario de Bellús contaba con un hotel en pleno funcionamiento que daba cabida a turistas y enfermos. Se trataba de un gran edificio construido siguiendo el estilo arquitectónico característicos de la época y que albergaba más de 100 estancias en las que se alojaban los visitantes. Hoy lo denominaríamos un auténtico complejo que bien se podría parecer a los balnearios actuales, ya que ofrecía una amplia gama de servicios como bañarse en la piscina, tomar un aperitivo en el bar, comprar a los vendedores ambulantes que se acercaban a la zona, acudir a la iglesia o participar en las sesiones de hidroterapia. El entorno también ayudaba puesto que el balneario estaba situado junto al río, a los pies de la montaña y rodeado de alamedas y pinares. Hoy en día podemos seguir disfrutando de la naturaleza del lugar, aunque en vez del balneario nos encontraremos con un enorme embalse, construido en el año 1995 y donde se puede practicar la pesca de agua dulce con especies como la carpa común o la perca sol.

Foto / Vicente Eugenio