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Brote de agua

¿Qué son las aguas mineromedicinales?

Ya sea para curar cualquier lesión articular, una alergia, bronquitis crónicas, rinitis o laringitis, las aguas mineromedicinales son el remedio perfecto. En muchos municipios de la provincia de Valencia podemos encontrar balnearios en los que someternos a un tratamiento con estas aguas, que también nos ayudará a curar úlceras heridas tórpidas, anemias y artropatías crónicas, pero… ¿sabemos qué son las aguas mineromedicinales? Vamos a aprovechar este post para explicarlo.

Podemos definir las aguas mineromedicinales como aquellas a las que por su composición y caracteres físicos les podemos dar un uso terapéutico. Tienen que cumplir una serie de condiciones, empezando por ser aguas naturales, procedentes de una fuente o de un manantial; y en ningún caso serán aguas preparadas artificialmente. Deben contener más de un gramo de sustancias minerales sólidas disueltas en suspensión y su temperatura debe superar los 20 ºC. Finalmente, deben tener propiedades medicinales especiales.

Además de todo esto, han de cumplir una serie de requisitos en cuanto a color, olor, transparencia y sabor:

  • Color: igual que el agua potable, en pequeñas cantidades debe ser un agua incolora. En grandes cantidades si que pueden tener ligeros tonos de verde azulado, aunque el color puede cambiar según su composición. Por ejemplo, las aguas sulfuradas (con azufre en su composición) tienen un tono verde azulado; o las que son ricas en hierro tienen un tono más rojizo.
  • Olor: normalmente, las aguas mineromedicinales no tienen ningún olor especial. La gran excepción son las aguas sulfuradas, que además de un color diferente tienen un olor algo desagradable, parecido al de los huevos podridos. De todos modos, para que el olor del agua nos llegue bien hay que calentar el agua un poco.
  • Transparencia: aunque suelen ser transparentes, si están embotelladas pierden esta características, y adoptan un aspecto más opaco, parecido al del color que adoptan en grandes cantidades.
  • Sabor: aunque la composición química del agua será la que marque el sabor, por norma general las aguas mineromedicinales son insípidas.

Pese a su fin terapéutico, las aguas mineromedicinales están contraindicadas para las personas que sufran excitabilidad cardiovascular, las que tengan formas agudas febriles de tuberculosis, gente que sufra hipertensión extrema o si presentan estados hemorrágicos.

Antes nos hemos referido a las aguas sulfuradas, que muchas veces se llaman sulfurosas de forma errónea ya que el azufre no lo encontramos en forma de ion sulfuroso. Pese a su desagradable olor, estas aguas se utilizan con fines terapéuticos desde tiempos ancestrales, y además de azufre están compuestas por otros aniones como el cloro o el sulfato y de cationes como el sodio y el calcio.

Vía: Balneario de Fuentepodrida

Foto: Guadalupe Cervilla